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Publicado el oct 29, 2012 en Relaciones | 0 comentarios

John Gray, médium entre dos mundos

John Gray, autor del ‘bestseller’ “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”, tiene la virtud de atrapar la atención de casi cualquier persona con sus interesantes discursos sobre las relaciones de pareja. Este fenómeno se hace todavía más notorio cuando hablamos de la reacción de los hombres, siempre tan impacientes. Haz la prueba: dile a tu pareja, o a cualquier amigo varón que tengas, que te acompañe a ver uno de los videos de este escritor que pululan en YouTube. Al principio, probablemente tu acompañante  se mostrará incómodo, aburrido. “¿Cuánto dura esto? ¿Cuándo se acaba? ¿No podemos ir a dar un paseo? “, podría decirte tu amigo. Sin embargo, superados los primeros diez minutos, él empezará a mostrar interés, muy a su pesar. El magnetismo de Gray se debe a varios factores, como su vocación para el espectáculo, su buen humor y su inteligencia e intuición, pero lo que verdaderamente atrapa a los espectadores (hombres y mujeres) es esa sensación de que se trata de un hombre que ha conseguido traspasar esa frontera de desencuentro y consternación mutua que legendariamente ha separado a hombres y mujeres.

Efectivamente, Gray es una especie de intérprete del mundo femenino, tan complicado para los hombres. Pero a pesar de que la mayor parte de su discurso está dedicado a ellos, también nosotras podemos extraer conclusiones interesantes. A través del mensaje de un hombre que ha desentrañado el mundo femenino, las mujeres podemos comprender el mundo masculino, que a veces nos parece tan sencillo. Gray se afana en destacar principalmente el problema de los fallos en la comunicación. Cuando ellos nos preguntan si nos pasa algo y nosotras contestamos que todo está bien, ellos aceptarán rápida y cómodamente esta primera respuesta y no indagarán más. De manera que sentiremos que no le interesa en absoluto lo que sentimos. Creo que todas podemos sentirnos identificadas con este tipo de irritantes situaciones. Por si fuera poco, nosotras sentimos que actuamos como debe ser cuando se produce una situación equivalente pero en dirección contraria. John Gray nos explica que estamos equivocadas: “Cuando un hombre dice que no pasa nada, es que no pasa nada. Si las mujeres siguen indagando, tal y como les gustaría a ellas que él hiciera, comenzarán a molestarle enormemente”. Como vemos, no siempre funciona aquella máxima de “no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran”. Cuando tu chico se aísle o se quede callado, déjalo tranquilo. Al parecer, son felices así. Céntrate más bien en conseguir que entienda lo que necesitas.

Otra situación bastante típica que Gray esclarece es la de los famosos  “detalles” que tanto agobian a los hombres. El experto les aconseja a los desconcertados machos, como si fuera algo tan complicado de entender, que no es lo mismo regalar una rosa cada día durante doce días que regalar doce rosas un día. Sí, es complicada la frase, pero para que nuestros sencillos compañeros lo entiendan, basta decir que más vale un pequeño detalle cada día a uno grande cada dos semanas. Ver el desconcierto y las risas nerviosas de los hombres mientras escuchan a Gray explicarles esto, nos revela que realmente no lo entienden. Por lo tanto, nosotras debemos explicárselos pacientemente. Es mejor eso que esperar y luego sufrir una decepción. Así que habla con él, recálcale que sólo con fijarse en ti y darse cuenta de que te has cortado el pelo, por ejemplo, ya habrá “anotado un punto”, como dice Gray. No se trata de que sean idiotas, sino sencillamente de que son diferentes a nosotras.

Por último, John Gray les explica a los hombres un aspecto de las relaciones que, aunque parezca increíble, ellos no ven como algo evidente: “Tu mujer debe ser lo primero para ti. Cuando llego a casa tras un duro día, todos mis hijos me saltan al cuello, emocionados, para saludarme. Pero yo sé que mi mujer está escuchando desde otra habitación, así que les pregunto a los niños en voz alta dónde está mamá”. Gray les descubre a sus compañeros un comportamiento femenino que, a la mínima que indagues, se muestra como bastante común: “Muchas mujeres se esconden cuando escuchan que su marido llega a casa. Sí, se esconden, corren de la cocina a otra habitación más lejana. Pero se esconden para ser encontradas. Si el hombre llega y no hace el esfuerzo de encontrarlas, el amor irá muriendo poco a poco”. Sí, al parecer hay que explicarles que queremos ser lo más importante en su vida. Pues entonces habrá que explicarles, ¿no crees?

Como bien dice John Gray, el problema está en la comunicación. Por diferentes que seamos hombres y mujeres, no hay nada que no pueda arreglarse. Habla con tu pareja y explícale exactamente lo que necesitas. Te sorprenderá experimentar cómo las cosas más obvias son para él revelaciones impresionantes. Y también, en muchos casos, te sorprenderá cómo mejora tu relación de pareja, al mostrarle el camino a tu desconcertado compañero.

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