Pages Menu
TwitterRssFacebook
Categories Menu

Publicado el dic 27, 2012 en Heroínas | 1 comentario

Verónica Estrada, de vuelta a la raíz del márketing

coolhunting

Cuando el término ‘Coolhunting’ le sonaba a chino mandarín a la mayoría de los marketinianos de Venezuela, Verónica Estrada y sus compañeros en Dialogística ya llevaban un rato empapándose del tema. En realidad, confiesa, “se trataba de un aprendizaje básicamente empírico”, pero el contacto con el oficio de ‘cazadora de tendencias’ fue la chispa que encendió una pradera en la vida profesional de Verónica. O quizás sea más acertado decir que fue la luz de un faro mostrando el camino. “Después de esta primera toma de contacto con el oficio en Dialogística, quise ampliar mis horizontes y busqué un postgrado fuera de Venezuela. Busqué en Barcelona, que para entonces era la ciudad ‘cool’ por excelencia, y encontré uno perfecto en la Universitat Ramon Llull. Se llamaba ‘Coolhunting. Análisis Cualitativo de Tendencias'”, explica Verónica, que sigue residiendo actualmente en Barcelona, ciudad en la trabaja para la tienda online Boutique Secret y donde ha lanzado una increíble línea de postales sobre la que volveremos más adelante en este artículo.

Pero vayamos a los inicios de esta historia, de la mano del relato de Verónica. “Dialogística era una agencia pequeña pero que tenía un cliente grande, Bigott, y en la que además nos dejaban hacer lo que quisiéramos. Yo trabajaba con la marca Lucky Strike junto a un equipo de gente joven y con muchas ganas de aprender. Investigando, un buen día nos encontramos con el ‘Coolhunting’ y empezamos a trabajar en esa dirección”, relata. Lucky era una marca moderna asociada a una imagen vintage pero que quería “innovar”: “Propusimos organizar conciertos de rock y electrónica que afianzaran la imagen de la marca. Llegamos a traer a Karl Bartos, fundador de Kraftwerk. Hicimos cosas muy interesantes en esa época”, rememora Verónica, licenciada en Comunicación Social por la Universidad Católica Andrés Bello (mención Publicidad y Relaciones Públicas) y cuyo periplo en la compañía Dialogística duró cinco años, hasta que decidió que era el momento de instalarse en Barcelona. Corría el año 2007.

Verónica cuenta que, tras emigrar, se encontró con que el ‘Coolhunting’ seguía siendo “una técnica en plena formación”: “Íbamos aprendiendo mientras la propia disciplina iba formándose. De hecho, yo cursé apenas la segunda edición del postgrado”, explica. “El profesor era Daniel Córdoba Mendiola, un ‘coolhunter’ que tiene una agencia, y las clases estaban llenas de sus historias sobre el oficio, la mayoría de las cuales estaban llenas de un glamur muy atrayente”, agrega Verónica, que se pone seria de pronto: “Cazadores de tendencias hay cinco en todo el mundo. Nadie te va a pagar por eso. Puedes trabajar en una agencia y ser ‘coolhunter’ como algo extra, pero es muy complicado hacerlo como dedicación exclusiva”, reflexiona.

De las experiencias de la mano de Córdoba Mendiola rescata los viajes a Londres y Madrid que realizó con el postgrado. “Fuimos específicamente a cazar tendencias”, dice. “Visitamos exposiciones en galerías, vimos lo que estaba pasando. Este oficio está muy ligado al arte y a la moda, pero puede aplicarse a todo tipo de marcas. Por ejemplo, si descubres que las madres de niños pequeños son aficionadas a utilizar para ellas la colonia que inicialmente estaba pensada únicamente para sus bebés, puedes sugerir la creación de un producto exclusivo para satisfacer esta tendencia de una manera más directa y efectiva”.

postales

Una ‘coolhunter’ y su punto de inflexión

Quizás empujada por esa idea de que el ‘Coolhunting’ es un oficio prácticamente exclusivo que ejercen a tiempo completo un puñado de gurús y no una profesión masiva, Verónica buscó salidas en su otra gran pasión además de la publicidad: la fotografía. “Me gusta la fotografía, aunque nunca me he atrevido a decir que soy fotógrafa, supongo que por el respeto que me merece este arte”, reflexiona. “Desde que llegué a Barcelona he estado haciendo miles de fotos. Y a mí me gusta lo retro, lo vintage, así que pensé que una buena idea sería hacer postales. Pero postales que realmente la gente utilizara”, continúa, y luego explica cómo fue el proceso de crear la línea Barcelona Puzzle desde su génesis: “Teniendo las fotos de la ciudad, sólo me faltaba buscar un buen papel sobre el que imprimirlas. Un amigo que trabajaba en una imprenta me mostró un papel de textura distinta que terminó por ilusionarme, así que mandé a imprimir algunos cientos de postales a partir de diez modelos distintos… y me dije: ‘Y ahora qué hago yo con ésto'”, bromea. Pero sin pensarlo demasiado se lanzó a colocar su nuevo producto. Visitó varias tiendas pequeñas de la ciudad condal y, en la mayoría de ellas, la respuesta fue negativa. Sencillamente no les interesaba colocar en sus escaparates las postales de Verónica, situación que frenó en seco su impulso. Pese a todo, poco tiempo después la insistencia de algunos amigos la ayudó a vencer el miedo a probar en tiendas más grandes: “Me decidí a visitar la librería Laie del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y, para mi sorpresa, el gerente se mostró encantado. Yo aluciné. La tienda en la que está todo lo que yo quiero comprar va a vender mis postales, fue lo que pensé”. Impulsaba por las buenas nuevas, Verónica se animó a probar suerte en las sedes de Laie en el Dhub y en Caixa Forum, con idénticos resultados positivos. “Esto ocurrió en junio de 2011. Actualmente me hacen pedidos una vez al mes, y en la del CCCB incluso dos veces”.

Verónica abrió la rendija por la cual empezar a dar a conocer su arte, que de alguna forma vuelve a las raíces del márketing más tradicional con el uso de una plataforma como las postales. Y ya ha cosechado algunas experiencias enriquecedoras: “Me escribió un chico de Suiza llamado Björn Jordi diciendo que había pasado por Barcelona y había comprado algunas de mis postales. Me pidió que le enviara varias para venderlas en sus dos tiendas en ese país, llamadas Le Chat Noir. También me contactó una chica inglesa que vive en Galicia para decirme que mis postales le habían fascinado y que quería lanzar su propia línea ella misma, para lo cual me pedía consejos. No me lo podía creer”.

¿Qué espera Verónica para el futuro? Que la colección de postales crezca y lanzar otro tipo de productos asociados a estas bonitas fotos de la ciudad catalana, tales como libretas o afiches con texturas originales. Tampoco descarta que nazcan colecciones sobre otras ciudades, como la culturalmente efervescente Berlín, que parece apasionarle. En cuanto a las tareas pendientes, está la incursión en el Social Media (“Es vital para este tipo de iniciativas, pero se necesita el tiempo para hacerlo muy bien”) y, sobre todo, la apertura de la tienda online de postales.

Al final de nuestra conversación, Verónica nos regala una postal preciosa que guardaremos como un tesoro a la espera de las buenas noticias que de seguro le aguardan a este emprendimiento. Sin duda, Verónica ha tenido éxito al proponer una tendencia maravillosa con su Barcelona Puzzle.

Pinterest

1 Comentario

  1. Excelente reportaje Felicitaciones…

Enviar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>