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Publicado el jun 26, 2017 en Heroínas | 0 comentarios

Cómo aprender a cocinar o ser una alegre principiante

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Todos tenemos habilidades y características que nos distinguen. Hay quienes no pueden con el más sencillo ejercicio de matemática pero que son extraordinarios para dar el análisis de una situación histórica compleja. Hay quienes pueden reparar un auto en dos segundos pero que no pueden limpiar una habitación. Y estamos quienes no sabemos cocinar y bien sea porque solemos comer afuera de casa o porque alguien más nos ayuda a cocinar lo básico tampoco tenemos intenciones de aprender a cocinar. ¿Pero es esta una habilidad necesaria? Y si lo es, ¿cómo aprender a cocinar cuando se es una principiante sin remedios?

Beneficios de aprender a cocinar

Ser mujer no quiere decir que tenemos que brillar en la cocina: ya hemos dicho que cada quien podrá hacer lo que puede y quiere con sus propias habilidades y destrezas. Por eso, no debemos sentir como un reproche cuando alguna experta de nuestra familia, por ejemplo, nos reclame porque no sabemos cómo pelar bien una cebolla o condimentar una carne.

Se trata de afianzar y extender nuestros conocimientos en una tarea que es básica, tanto en términos de sobrevivencia como lo pueden ser también los de nuestros hábitos psíquicos: podemos mejorar nuestra economía a la par que conseguimos un nuevo objeto de disfrute. Aprender a cocinar, entonces, va más allá que simplemente sentir que vamos a cumplir con un rol o algo parecido. Estos prejuicios suelen ser como puertas seguridad que no nos dejan avanzar.

Sabidurías

Si no tenemos ninguna idea de qué es lo que debemos hacer para aprender a cocinar, tendremos que apelar a alguien más. Pero esto no debe ser signo de debilidad y mucho menos debe desmotivarnos. La cocina es un lugar hecho para acoger a muchos y, sobre todo, para compartir.

Lo saben nuestros antepasados con sus fogones. Y son, tal vez, justamente ellos a quienes debemos acudir en una primera instancia si queremos saber cómo aprender a cocinar. Con ellos podremos obtener una sabiduría adquirida, antigua pero útil, sobre cómo debemos conducirnos en la cocina. Eso sí: tratemos de empezar por las lecciones más sencillas y luego vamos experimentando.

Lecciones

Las mejores lecciones que podemos aprender son aquellas que nos otorgan las personas de nuestro entorno inmediato: sólo ellas pueden hacer que se sientan más cándidas las instrucciones que recibimos de otros lados.

Paso a paso, muy seguramente iremos avanzando en nuestras habilidades, pero también iremos ganando aprendizajes que incluso pueden tentarnos a querer hacer más eficientes e imaginativas en la cocina, como tomar un curso en alguna de las actividades culinarias. Ya lo sabemos: la cocina es un hábito que modifica caracteres, contenta barrigas y corazones y siempre pide más de lo mejor de nosotras.

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