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Publicado el may 28, 2016 en Heroínas | 0 comentarios

Detener a los acosadores

acosador

Siempre será una amenaza para nosotras que alguien intente pasarse de la raya con nosotras. Y ésta es, sin duda, una de las situaciones más difíciles que podemos atravesar. No es fácil vivir con el acoso acuesta, sea en el sitio que sea: trabajo, universidad, etc. Por eso te brindamos algunos consejos para detener a los acosadores antes de que todo empeore aún más.

Las advertencias

Existe una perturbación psicológica en los acosadores que les impide entender y aceptar razonamientos verosímiles. Por eso es que nuestra comunicación con él debe darse bajo forma de advertencias una vez que estemos conscientes de su acoso.

Por lo tanto, nuestra comunicación con él deberá ser lo más clara y directa posible. Con decirle: “No estoy interesada en tu amistad, no te comuniques de nuevo”, ya le habremos dicho con las palabras más claras (e, incluso, decorosas) que no deseamos que esté cerca de nosotras.

Si bien esta advertencia no nos garantiza que el acosador desista de sus acciones, sí existe una posibilidad de que entre en cintura y caiga en cuenta de su mala actitud.

Evitar la interacción

Ignorar al acosado es el mejor remedio que podemos conseguir. Esto se debe a que en la psicología del acosador cualquier contacto, así sea el más despreciativo o el más molesto, implica algún modo de contacto o acercamiento.

Él pensará lo siguiente: si ella no quiere saber nada de mí, ¿por qué aún responde nuestros mensajes y llamadas? Sea como sea nuestra molestia, es importante que evitemos cualquier contacto con el agresor. No hay que alimentar más sus ilusiones y pensamientos.

Así que tratemos cuanto nos sea posible de mantenernos firmes y fuertes ante cada uno de los miles de intentos del acosador por contactarnos y por incluirnos en su vida.

Llevar un registro de las agresiones

Si el asunto pasa a mayores, y ya es hora de acudir a la policía, va a ser importante que guardemos un registro de todas las expresiones de acoso (cartas, correos, llamadas, mensajes: todo cuenta).

Sabemos que existen leyes que nos protegen, pero que éstas no caen con todo el “peso” que amerita la situación. Así que tratemos de ser cuidadosas con las evidencias que presentemos para que la justicia no dude el estar en nuestra parte.

Si todo se resuelve, y logramos repeler al acosador, podremos gozar finalmente de una vida plena y sin las molestias innecesarias, y muchas veces viles, de personas de este tipo.

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